A consecuencia de la actual situación que vivimos por el COVID-19 , se han generado una serie de factores estresores que pueden generar un impacto en niños y adolescentes .Hay que tener presente que los niños/as han perdido muchas de las rutinas que se consideran importantes para su correcto desarrollo socio emocional ( el juego con los amigos, el contacto con los abuelos, cierre de parques…) y esto puede generar alteraciones emocionales y/ o conductuales en los menores.
Las enfermedades mentales en los niños suelen ser difíciles de identificar para los padres ya que la etapa infantil supone muchos cambios y los síntomas de cada trastorno pueden diferir y manifestarse de distintas formas según la edad y/o el contexto.
Consideramos de vital importancia, que los padres conozcan cuáles son las señales de alarma a las que deben prestar atención, ya que la deteccion precoz está relacionada con una mejor evolución.
Señales de alarma más frecuentes:
– Dificultad para concentrarse
– Irritabilidad o rabietas muy intensas.
– Frecuentes dolores de cabeza o de estómago sin causa médica.
– Cambios en el rendimiento académico
– Retraimiento y/o evitación de interacción social
– Cambios en el apetito o el sueño.
-Insomnio, pesadillas frecuentes y/o somnolencia.
– Retroceso en hitos ya alcanzados: se hace pipí en la cama, no duerme solo…
– Fuertes reacciones emocionales como miedo, preocupación o euforia.
– Conductas agresivas, de rebeldía o de estar fuera de control.
– Conductas de autolesión o de herir a los demás.
– Cambios drásticos de humor.
– Pensamientos y/o comentarios repetitivos sobre la muerte o suicidio.
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